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AMLO está a 4 puntos de una votación que le daría una mayoría absoluta en el Congreso

La posición de López obrador como puntero de la contienda presidencial de este año no ha hecho Sino consolidarse. Lo mismo que el segundo lugar de Anaya y el tercero de Meade, afirma el columnista Héctor Aguilar Camín.

Cita el Modelo Poll of Polls, desarrollado por Javier Márquez y publicado en oraculos.mx, AMLO tiene un 39% de intenciones efectivas del voto, por 29% de Anaya y 22% de Meade.

E indica que más impresionante son las cifras y se ven regionalmente, como ha hecho Jorge Buendía en “los nuevos lopezobradoristas”, texto publicado en el mismo sitio de oraculus, con elocuentes gráficas. Buendía reparte las intenciones de voto por las cinco circunscripciones electorales del país y encuentra:

En el norte del país (circunscripciones uno y dos), donde López solía perder hasta por 20 puntos, está hoy en pactado con Anaya o con una ligera desventaja.
En el sur (circunscripción 3), el desplome del PRI ha fortalecido a AMLO y aventaja hoy por 40 puntos Anaya.
En el centro (circunscripciones 4 y 5: Ciudad de México, Estado de México, Puebla) AMLO aventaja a Amaya por 14 y 11 puntos

Entre los votantes jóvenes con educación universitaria, que son la quinta parte del electorado, habló lleva una ventaja de 27 puntos sobre Anaya. Y su ventaja entre los votantes hombres es de 18 puntos.

Camín afirma que, “López obrador ha ganado presencia los espacios donde no la tenía y ampliado las ventajas que tenía en sus zonas de votación tradicionales. Su paso se facilita porque sus competidores, Anaya y Meade se destrozan entre sí, Y Margarita Zavala, como candidato independiente, atrae votos cruciales para Anaya”.

“Todo esto tiene el aroma no sólo de una victoria de López obrador en las elecciones de julio, sino el principio de una avalancha.

AMLO está hoy sólo cuatro puntos de una votación que le daría, automáticamente, una mayoría absoluta en el Congreso. Sería el primer presidente de los años de la democracia mexicana que no presidiría un gobierno dividido”, puntualiza.

Además, asegura que, sería un presidente extraordinariamente fuerte. No como los de antes, pero lo más cercano que hayamos tenido eso desde 1997. Probablemente es hartazgo y el apetito irrefrenable de una “sacudida”.

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