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“Morena y LillyTellez”, artículo de Ernesto Villanueva

El discurso vacuo del virtual candidato del Frente, Ricardo Anaya, en sus lamentables spots, aunado a un PRD con una militancia en retirada, un Movimiento Ciudadano con canciones infantiles (plausibles en otro contexto y foro por sus peculiaridades) como mensaje de posicionamiento político, así como un PRI que va mal y de malas con un candidato que no conecta y un vocero con habilidades inversamente proporcionales a las que el sentido común aconseja, permite que MORENA se esté convirtiendo en la única opción de cambio de fondo, no sólo de forma

, que no veía así hace tan sólo algunas semanas atrás. Hay empero grandes retos para que ese cambio tenga cabida en un régimen que mantiene reglas propias del gatopardismo, que todo cambie a fin de que todo siga igual. De ahí la complejidad de mutar ese régimen.

Uno de los mensajes que hasta ahora había logrado posicionarse en algunos sectores era el de la intolerancia de Andrés Manuel, de MORENA. La intolerancia divide, aísla, acota. Quien es intolerante, por consecuencia, es incompatible con las prácticas democráticas, con la libertad, con el ejercicio del disenso necesario en la deliberación pública. Los detractores de Andrés Manuel han hecho hasta lo imposible por identificarlo con ese adjetivo. De ahí la conspicua expresión de “pejezombie” que- me imagino- representa a una persona que carece de reflexiones propias y sólo sigue un mensaje externo que le indica que hacer. Vamos, hasta pintas en Venezuela aparecieron, lo que al final tuvo un efecto bumerang en sus promotores porque victimizaron a Andrés Manuel por lo burdo de la medida.

Como es sabido la periodista @LillyTellez ha aceptado – y reitero la palabra aceptado- ser candidata al senado por MORENA después de un periodo de reflexión. Es evidente que para un político o política ese periodo no hubiera durado ni cinco segundos. No es el caso de Lilly, quien debió valorar fortalezas y debilidades de semejante decisión. A Lilly la conozco. Tengo una inmejorable impresión de ella por su inteligencia, calidad humana e independencia de criterio. Por supuesto, hay aspectos donde coincido con ella y otros donde tengo una postura contraria. La civilidad implica convivencia en la diferencia, discrepancia en lo accesorio, acuerdo en lo fundamental.

Lo anterior viene a cuento porque el ingreso de Lilly a MORENA ha empezado a resquebrajar el mensaje de la intolerancia de Andrés Manuel. ¿Lilly convertida en “pejezombie”? Jamás. Justo sus cualidades residen en su capacidad de raciocinio, de escuchar las más diversas expresiones que se puedan tener sobre algún tema para decidir en conciencia, sin posturas ni juicios preconcebidos.

Hay, por supuesto, preocupados y ocupados porque el mensaje de la intolerancia de Andrés Manuel que había logrado internalizarse en parte de la sociedad se caiga en pedazos. Y es que el líder de MORENA no sólo abre las puertas sino se rodea de gente que abreva no de la unanimidad, sino de la unidad en la diferencia, rasgo distintivo de la democracia y de un modelo práctico que amplía el universo potencial de votantes. Hay otros retos que deberá vencer, ni duda cabe, pero al menos en ese va ganando la partida.

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